Masaje relajante y/o descontracturante

Básicamente, el masaje es una forma muy sensible de contacto humano. Su medio es el tacto, un sentido al que los humanos somos especialmente receptivos.

Puede decirse que la experiencia del masaje comienza antes de nacer, puesto que los músculos del útero dan paso al bebé a lo largo del canal del nacimiento. Después de nacer, la vida del bebé se desarrolla en una rutina táctil de abrazos y caricias. Cuando en la edad adulta recibimos un masaje, sus movimientos evocan la seguridad que experimentábamos en nuestra edad temprana.

El masaje es eficaz por ser probiotico; ayuda al funcionamiento normal del cuerpo y proporciona una válvula de escape emocional para reducir la ansiedad que provocan los problemas de salud.

En el masaje se establece una situación de confianza y cooperación que permite a las maniobras del masaje aliviar las molestias.

Los beneficios del masaje

Los beneficios del masaje comienzas por su influencia en los tejidos musculares y fasciales del cuerpo. Una hábil manipulación de los músculos favorece la circulación de la sangre y del líquido linfático, estimula los órganos que intervienen en la digestión y mejora la actuación de los pulmones y de la piel. A medida que los músculos mejoran su tono, mejora tambien la conducción nerviosa y su retorno a la medula espinal al cerebro.

El masaje proporciona una mayor conciencia corporal, eleva los niveles de energía y aumenta el bienestar.

El sistema nervioso se calma con la monotonía de los toques suaves mientras que si hay cansancio ayudan los apretones rítmicos.

Los movimientos del masaje eliminan la tensión del pecho, hombros y abdomen, permiten respirar mejor y ayuda a los reajustes emocionales. En el cuello, se reduce la presión nerviosa del corazón.

Elimina tensiones que impiden la digestión y estimula el peristaltismo.

Los músculos se tonifican al estimular los reflejos y redistribuir la tensión.

Las emociones no expresadas a veces se contienen en músculos, siendo un deposito de energia disfuncional. Los movimientos del masaje proporcionan una contrapresión que disipa la tensión la convierten en energía.

Además, tras una lesión, el masaje reduce el dolor, alivia la congestión del proceso curativo, acelerando la recuperación.

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